Francisco no esperaba que Sabrina entrara de repente e intentó dejar el cuchillo, pero ya era demasiado tarde.
Al instante su brazo comenzó a sangrar.
Sabrina se acercó corriendo y le quitó el cuchillo.
—Francisco. ¿Qué estás haciendo?
Francisco se puso un poco evasivo, cubriendo su herida, —No pasa nada.
Sabrina gritó de furia: —¿Qué? ¿Estás loco? ¿Tienes automutilación?
Pasado un segundo de aturdimiento, Francisco explicó: —No era mi intención.
—¿Me tomas por tonta?
Sabrina se quedó mu