Sofía quedó aturdida por Sabrina; al recobrar la conciencia, se percató de que Sabrina se había marchado de Madrid, dejándola devastada.
Oyó al sirviente mencionar que su hermano se ausentó. Sofía asumió que había salido en busca de Sabrina, pero regresó poco después.
Al llegar a casa, Francisco se recluyó en su estudio, instruyendo que no lo interrumpieran.
Sofía, preocupada de que él adoptara medidas drásticas, pasó la noche sin poder conciliar el sueño en la sala de estar.
Así continuó ha