—Despierta mi osito de goma. —Un susurro a mi oído, provocó que despertara.
— Mmmm
—Mi amor, despierta... —"Mi amor". Esas palabras me sonrojaron al instante; seguía con mis ojos cerrados, ya que me sentía avergonzada. —Te ves preciosa con tu rostro avergonzado —pronunció. Sentí sus labios en cada una de mis mejillas y por último en mi boca.
Sentí unas manos traviesas por mi cuerpo. —¡Ethan! aún es muy temprano, quiero seguir durmiendo…
—¿Temprano? Ja, ja, es casi mediodía.
—¿¡Qué cómo que