Punto de vista de Javier:
Una sonrisa de victoria se dibujó perfectamente en mis labios al escuchar la propuesta que acababa de salir de la boca de Camila. Sin perder ni un segundo, me levanté de un salto y me puse a seguirla antes de que ella pudiera cambiar de opinión.
—¡Recuerda, Javier! ¡Solo sexo y abrazos! —me recordé a mí mismo con firmeza.
A decir verdad, me aterrorizaba no ser capaz de contener mi propio deseo. Ese cuerpo cálido pertenecía a la mujer a la que siempre había añorado dura