Mis ojos se abrieron de par en par al oír el susurro pícaro que se deslizó de los labios de Javier. Intenté moverme para alejarme, pero sus dedos firmes se movieron más rápido, rodeándome la cintura y atrayendo mi cuerpo hasta que quedé perfectamente pegada a él.
Inhalé profundamente el aroma masculino característico de su cuerpo. Por mucho tiempo que pase, este aroma nunca me cansará. Al contrario, es precisamente este aroma el que siempre consigue calmar el caos de mis pensamientos y me aport