Mundo ficciónIniciar sesión—Llévaselo a casa de Rosa, ¿vale? Si todavía está durmiendo, déjalo sobre la mesa del comedor —le dije mientras le entregaba una fiambrera a Nicolás. La había llenado con varios platos para el almuerzo, porque pensé que Rosa quizá no habría cocinado al no encontrarse muy bien.
—¡Claro, señora! —respondió alegremente, y salió de casa con mu







