—¡Vaya, mamá, qué cantidad de comida! —exclamó Nicolás alegremente al ver la variedad de platos cuidadosamente dispuestos sobre la mesa del comedor.
—Sí, y además Rosa ha venido hace un rato y me ha traído carne fresca, así que he preparado más platos —respondí con dulzura. A continuación, cogí un cuenco y lo llené de sopa de carne caliente con verduras frescas.
Lo coloqué justo delante de Nicolás. —Come mucho, ¿vale? Después de esto, llévale también la sopa de carne a casa de Rosa para que pue