Realmente no sé cuantos minutos pasan, ambos nos quedamos viéndonos. Es entonces cuando su expresión discreta desaparece y me hace ver un reflejo de tristeza y pesar en su rostro. Debe estar confundido viéndome aquí, debe estarse haciendo muchas preguntas en la cabeza; y yo debo explicarle todo.
Estoy por dar un paso, cuando en ese instante alguien a mi lado se coloca y rodea mi cintura con un brazo para mantenerme en mi sitio.
― ¿Qué pretendías hacer? ―La voz hostil de Fausto susurra en mi oíd