SOPHIE
Aquellas palabras se repetían en mi cabeza, cada segundo, “está buscando a su nieta.” Una tras otra vez, repetida y repetida.
Mi mundo dio un giro de repente y la felicidad que había sentido en algún momento, se esfumó. Ahora el miedo se instala y no se va.
Ese hombre que mi abuelo envío para buscarme, le dijo a Cristóbal que regresaría mañana temprano para mostrarle una foto de la joven extraviada, ósea de mí.
—¿Ahora qué haré, qué haré? —repetí en un murmuro.
Después de que Cristóbal v