Margret
Los humanos tienen la capacidad de amar a las personas desde que están en el vientre de su progenitora. Algunos lo desarrollan más que otros, y algunas personas simplemente no aprenden como amar.
Cuando mi alma fue vendida a Lucifer, no tenía ni idea de quién era yo. Casualmente, era un alma nueva. Fui creado por Dios, y no había reencarnado —¿Y cómo hacerlo, si fui vendido dos días después de nacer?—, por lo que mi alma era pura.
Es difícil creer que Dios, el creador del hombre y de to