Tiempo atrás, Violeta había sido el detonante entre los dos. Ahora, Diego había renunciado a su hermana, y Clara sabía que, aunque pareciera tranquilo, en su interior estaba sufriendo mucho.
Ella le tomó la mano con firmeza. —¿Te duele, verdad?
—No tanto como te dolió a ti, Clari. Estoy bien, somos adultos. Ella quiso hacer esto por su cuenta y no puedo hacer nada. Además, esta vez no pretende hacer algo malo. Clari, si logra rescatar a tu padre, ¿quizás así pueda saldar la deuda que tenía conti