Diego era mucho más alto y corpulento que Fabián, formando un contraste marcado entre los dos.
Uno era varonil y dominante, el otro refinado y delicado, como dos extremos.
Diego le echó una rápida mirada a Fabián y asintió con la cabeza, a modo de saludo.
—Hermano Diego, ella es mi prometida, Luna. —lo presentó Fabián.
—Encantado. —dijo Diego, observando el rostro de Luna, que tenía cierto parecido con el de Clara.
Un brillo de nerviosismo cruzó fugazmente por los ojos de Luna, y se apresuró a d