Joy miró a la multitud. —¿Alguien ofrece un precio más alto?
Miguel quería levantar su cartel, pero fue detenido por las personas a su lado. —Señor, piénselo bien. No podemos conseguir tres mil millones. Aquí hay gente muy poderosa. Sería mejor que nos rindiéramos. Al fin y al cabo, es solo una mujer. Si quieres, podemos pensar en otra forma.
—De acuerdo. —Miguel se sentía algo frustrado, pero no tenía otra opción.
El poder y dinero eran el capital de un hombre.
Diego se mantuvo en su postura, c