Sin maquillaje, sin base, sin contorno, sin labial ni delineador.
Su piel era blanca como la nieve y suave, sus labios rojos sin necesidad de pintura, sus cejas negras sin maquillar, su nariz alta y sus rasgos naturales profundos y tridimensionales.
A pesar de que Clara la miraba con frialdad en este momento, Joy, siendo una mujer, pensaba que ella era tan hermosa que resultaba increíble.
A pesar de haber conocido a tantas mujeres hermosas, Joy no podía encontrar a ninguna que se le comparara si