La atmósfera en la habitación se volvió tensa de repente, como si el aire mismo se hubiera vuelto denso.
Ante la inminente explosión de una guerra verbal, José intervino rápidamente: —Señor López, en resumen, lo importante es que la señora está bien. Todos deberíamos estar contentos.
Diego apartó la mirada de Clara, como si no quisiera desperdiciar ni una palabra más en alguien como ella, y se dio la vuelta sin expresión alguna.
—Ten cuidado con lo que haces.
Clara aguantó y aguantó, pero finalm