Al escuchar esa frase y lo primero que vino a la mente de Clara no fue Mimi, sino el rostro de Diego.
Ella se asustó y tembló, pero Darío, sin prisa, agregó: —Quién sabe, tal vez este sea el gato que ha vuelto a buscarte. Los animales en este mundo tienen espíritu, tal vez ha reaparecido de una forma diferente en tu vida.
Entonces, Clara relajó su ceño fruncido y pensó que así se sentiría un poco mejor.
Todos renacían de alguna manera nueva.
Mimi era así, y ella también.
Una vez en la clínica ve