Pasaron dos semanas en completa tranquilidad. Clara se sentía bastante satisfecha con Darío, quien siempre mantenía un perfil bajo.
Durante el día, mientras ella estaba dentro de la casa, él permanecía afuera en el patio. Ni siquiera entraba al salón, y mucho menos a su habitación.
Solo regresaba a su cuarto cuando ella se iba a dormir por la noche. Al despertarse Clara, ya temprano en la mañana, Darío ya estaba afuera, realizando sus ejercicios matutinos en el patio.
Si ella quería salir, él si