—¿Y si realmente muero?
Un susurro apenas audible se mezcló con el sonido del agua fría en el baño. Diego se quedó perplejo y respondió: —Conmigo aquí, no morirás.
Sí, tenía poder supremo y riqueza, y tenía acceso a los mejores recursos médicos del mundo. Pero en este mundo, ningún médico podía garantizar la curación de un cáncer avanzado.
Aunque poseía todo lo que se podría desear y podía controlar la vida y la muerte de muchas personas, él no era un verdadero dios y no podía evitar lo inevitab