El abuelo de Diego era severo con él, pero también lo protegía bien.
Nunca le reveló la verdad, simplemente le decía que su padre estaba ocupado trabajando y no tenía tiempo para volver a casa.
En aquel entonces, Diego, ingenuo, creía que su padre estaba afuera ganando dinero para mantener a la familia, sin darse cuenta de que tenía otro hogar fuera.
Mientras Diego sabñia nada de eso, este niño ya sabía todo sobre él.
Daniel, junto con otros niños, untó pastel en el cuerpo de Diego: en su rostro