Ellos eran hermanos de diferentes madres y el mismo padre, pero uno de ellos disfrutaba del amor de su padre biológico, viviendo una infancia perfecta llena de cariño maternal.
El otro, desde su nacimiento, no experimentó el amor de nadie, pero poseía el ochenta por ciento de la fortuna de la familia López.
Ambos nacieron en el mismo día. Diego llegó al mundo cinco minutos antes que él, pero sus posiciones en la vida eran completamente opuestas, como si fueran la noche y el día.
Su padre Alberto