El ambiente se volvió incómodo y Celestina decidió atacar directamente: —En un principio, decías que querías casarte conmigo. No esperaba que, de repente, te casaras con otra persona. ¿Cuándo te casaste? Ni siquiera me avisaste.
Esta frase impactó fuertemente, y Clara, mirando de reojo a Diego, buscó una explicación.
La mirada de Diego se volvió fría, como si se hubiera cubierto con una capa de hielo. —Ni la señorita Solís ni yo somos amigas ni parientes. No veo razón para informarte. Respecto a