El helicóptero aterrizó en una amplia plataforma, y en el momento en que Clara cruzó la cabina, una ola de calor la envolvió desde todas direcciones.
Diego la ayudaba con cuidado, —Hace calor afuera, mejor espera en el avión.
—No es necesario.
Clara insistió, y Simón también reunió a muchas personas, controlando su miedo interior para preguntar: —Clara, ¿dónde viste a esa persona?
Basándose en sus recuerdos del momento en que cayó al mar, Clara señaló hacia un barco naufragado. —Es ese. En aquel