Clara, al enterarse de la situación de Quirino por parte del médico, no sabía si debía sentirse triste o aliviada.
Lo positivo era que Quirino estaba bien, pero lo negativo era que nuevamente había caído en un profundo sueño del que no despertaba.
Clara suspiró profundamente; sabía que ella y su hijo eran la única obsesión de Quirino en este mundo. Si no fuera por ella, probablemente él ya habría perdido la vida.
Diego entró rápidamente, su alta figura proyectaba una sombra sobre Clara. —Clari.