Esta frase fue como la última paja que quebró la espalda del camello. El cuerpo ya tambaleante de Quirino parecía haber sido empujado con fuerza desde atrás.
Quirino sintió que una oleada de sangre subía por su garganta, y al siguiente momento, expulsó un chorro de sangre de su boca.
Lucía, sorprendida, gritó: —¡Ay, ¿qué te pasa?! No creas que haciéndote el tonto y fingiendo un accidente cambiarás algo. ¡Seguridad, dónde está?! ¡Expulsen a esta persona ya mismo!
Yolanda fulminó con la mirada a L