La situación de Clara no era buena. Ya estaba gravemente enferma, y ahora había recibido un disparo. Esa misma noche, comenzó a tener fiebre.
Deliraba en medio de la fiebre, como si estuviera flotando en el mar, murmurando para sí misma.
—Mamá, tengo frío, no te vayas...
—Mi bebé, no me dejes sola, llévame contigo...
—Vivir es realmente muy doloroso...
—Duele, duele mucho...
Carlos, con los ojos enrojecidos, miraba a Clara con amargura.
Ella tenía solo veintiún años, ¿por qué tenía que sufrir ta