Carlos sabía que ella ya conocía su identidad. Su mirada hacia Clara mostraba un rastro de culpabilidad.
—Hermana Clara.
—Carlos, hace mucho que no nos vemos. —Clara lo saludó para aliviar la tensión.
Bajó la mirada jugando con sus dedos, como un niño que ha hecho algo mal, mirando sus propios dedos. —Sabes que yo soy Leonardo.
—Sí.
—Lo siento, no era mi intención ocultártelo, yo...
—Debería haberlo imaginado. La vez que fui secuestrada, alguien llamó a los secuestradores por teléfono, ¿ese eras