Clara sabía que no mentía, porque en su mirada, a pesar de su gentileza, no se percibía ni rastro de romance.
Parpadeó, ¿era así sentirse con un hermano?
—No pasa nada —dijo con sonrisa—. Lástima que soy hija única, no tengo tanta suerte como el señor Suárez, que tiene tantos hermanos y hermanas.
Simón notó la expresión de tristeza en su rostro y sintió compasión. Sacó un archivo de su maletín.
—Por cierto, aquí tienes la información sobre Lavanda. Échale un vistazo.
Vaya, apenas mencionó una pa