Gracias a la familia Blanco, Clara finalmente se liberó de Diego.
Incluso trabajando en la misma empresa, Clara, una humilde empleada de ventas, no tenía la oportunidad de cruzarse con Diego.
La única pena era que, al dejar la oficina de secretarias, se distanciaba aún más de las amigas secretarias, lo que iba en contra de su propósito original de unirse a la empresa.
Clara solo podía depositar todas sus esperanzas en Hernán, esperando que esta vez, en su viaje, pudiera obtener información útil.