Incluso cuando se acercó y colocó la caja en la mesa, dijo: —Hermana Sofía, este es un regalo para ti.
Sofía levantó la vista, empujó su montura de gafas con la mano y miró seria. —¿Entraste en Corporación López para perder el tiempo en cosas como esta?
—Ay, Clara, no le prestes atención. Es así de temperamental, no te preocupes.
Beatriz le guiñó un ojo a Clara y añadió: —La estrategia se la entregaré al asistente Castro, no te preocupes.
—Bien, gracias. Entonces, no los molesto más. —Clara dejó