Creía que ya no le importaba, pero en este momento se dio cuenta de que no podía sacar a este hombre por completo de su mundo.
Después de tantos años de amor, no podía abandonarlo en cuestión de meses.
Se abrazó las rodillas y apoyó la cabeza en ellas, su mente llena de imágenes de Diego con Yolanda en la cama, sintiendo un dolor punzante en el corazón.
Así pasó toda la noche, sin dormir, esperando hasta que el búho grande se marchó al amanecer.
Clara miró la cama vacía a su lado y se rió irónic