Ambos la acosaron sin darle a Diego espacio para rechazar.
Además, en este punto, su matrimonio con Yolanda ya estaba decidido.
Yolanda sabía que los sentimientos de Diego hacia Clara habían sido complicados en estos tiempos. Se aferraba a su ropa, temiendo que Diego pudiera cambiar de opinión.
Solo vieron a Diego levantar la copa con dedos definidos, respondiendo con calma: —Sí.
El corazón ansioso de Yolanda finalmente se relajó, y su rostro se iluminó de nuevo. —Abuelo, papá, siempre dije que