Clara abrió los ojos con sorpresa.
Durante estos días, había imaginado innumerables veces cómo reaccionaría Diego si la atrapara haciendo algo.
Excepto...
Excepto por lo que estaba haciendo.
Él era como un viajero en el desierto que finalmente encontró un manantial, un tesoro que cuidaba con ternura y miedo de perder.
El corazón de Clara latía con fuerza.
Bajo el sol, pudo ver las pestañas largas y temblorosas de Diego ocultando sus ojos, lo que le impedía adivinar lo que estaba pensando en ese