Clara abrazó con fuerza a Aurora. —Cariño, mamá sabe que lo haces por mí, pero pase lo que pase, nunca dejaré que te arriesgues.
Luna era alguien despiadado, además de tener un gran odio hacia Clara.
¿Cómo podía Clara confiarle a su hija como rehén?
Aurora negó con la cabeza e intentó convencer a Clara con señas.
[Mamá, no tengo miedo.]
Clara la abrazó con ternura. —Pero yo sí, Aurora. Tú eres el más valioso de mis tesoros, por el que arriesgué mi vida al traerte a este mundo. Pase lo que pase c