Violeta la había atormentado terriblemente antes, y recién acababa de casi ahogarla. Al fin y al cabo, tanto Luna como Violeta eran de la misma calaña, igual de crueles y despiadadas.
Por supuesto que tenía que cobrarse esa venganza.
Violeta ya era de por sí la enemiga de Clara, y ella sabía que esta exigencia no era excesiva. Para Clara, Violeta era alguien intrascendente.
Al oír estas condiciones, los ojos de Violeta se volvieron gélidos, pero considerando que ahora Clara tenía el control, no