Capítulo 156
Diego empujó la puerta de madera y entró en la habitación. La decoración era sencilla, con muebles de madera.

Había una pequeña cama y al lado, un caballete con un lienzo.

La pintura representaba un cerezo en flor bajo la luz de la luna, que confería a la isla un aura de serenidad bajo su luz plateada.

La artista detrás de la obra era indudablemente talentosa, y Diego no tardó en reconocer que era la obra de Clara.

En ese momento, su corazón se llenó de alegría. Finalmente, la había encontrado.

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