Clara observó a Ezequiel con cautela mientras se alejaba hacia atrás, y escuchó una voz familiar: —Cero, no puedes escapar.
¡Era Memoria!
Él se sentó despreocupadamente en una silla de playa cercana, cruzando las piernas, y su actitud cambió repentinamente.
Clara también adivinó su identidad. —Tú eres el jefe detrás de Negro X.
—Soy yo, como deseabas, me has encontrado.
Clara lo miró intensamente y dijo: —¡Me has vendido!
—Cero, siempre advierto a quienes ingresan a Negro X con una frase: En la