Capítulo 123
Clara se sintió confundida por la rápida transformación de Carlos. ¿Cómo era posible que, momentos antes, estuviera sonriendo y ofreciendo traerle mariscos, y ahora parecía estar en un estado tan preocupante?

Clara se apresuró a preguntarle dónde estaba y se dirigió hacia él.

Carlos estaba recostado en el sofá, su rostro pálido estaba enrojecido, y su voz sonaba débil como la de un gato maullando. Miraba a Clara con sus grandes ojos negros, suplicando ayuda.

—Hermana Clara, me siento muy calient
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP