Yolanda esperó un rato pero no escuchó ninguna llamada. Entonces, toda su ira recayó sobre Claudio.
—Maldito mocoso, te he criado y cuidado, y al final ni siquiera puedes llamarme mamá. En cambio, llamas felizmente a esa zorra. ¿Por qué diablos te parí? Eres completamente inútil, excepto por tu apariencia.
Yolanda lo volteó y comenzó a golpearle el trasero con fuerza, mientras Claudio lloraba sin entender qué había hecho mal.
Carmen llegó corriendo, pero Yolanda ya había dejado de golpearlo. Yol