Clara lloraba sin control, jadeando entre sollozos.
Ya de por sí tenía un rostro hermoso, y ver a una mujer hermosa llorar despertaba compasión en cualquiera.
Y el culpable estaba justo frente a ella. Jairo lucía un poco incómodo, porque ese tipo de emociones solo podían ser fingidas por actores, de lo contrario, no se podían simular. —No llores más, los muertos no pueden volver a la vida. Lamento tu pérdida.
Clara sollozaba mientras se limpiaba las lágrimas con un pañuelo, disculpándose entre p