–¡¿Pero que es esta falta de respeto?! ¡¿Cómo se atreven a no darnos paso a la hacienda?!
–Adrián, cálmate la señora Ponce y Galán ordeno que nadie podía entrar a la hacienda, solo su heredera – todos los hacendados abren sus ojos totalmente sorprendido
–¿Qué demonios estás diciendo? Esa anciana no tenía hijos es más enviudo hace más de veinte años
–No estoy mintiendo yo era su administrador, ella misma me dijo que había nombrado a una señorita como su heredera y es más la reconoció como hija
–E