Esa noche en la mansión de Alejandro
Está leyendo un libro de filosofía cuando escucha unos sollozos desde la habitación de Catalina – ni siquiera sedada logra conciliar bien el sueño – suspirando, deja el libro en la mesa, se coloca una bata, toma la vela y se dirige a la habitación de Catalina. Al entrar ve a Catalina llorando – Catalina, Catalina despierta – acariciando el cabello de Catalina
–Abriendo sus ojitos – ¿señor Alejandro, qué pasa?
–¿Otra vez el mismo sueño?
–No puedo dejar de soña