38. No es lo que piensas
Kaira sintió su corazón oprimido; había llegado el momento. Al día siguiente, aquello que su hermana y ella habían jurado finalmente se cumpliría.
— Le agradezco tanto su apoyo y aún más la rapidez con la que planeó todo.
— La esperará una embarcación en el río, de allí la llevarán a un lugar seguro donde le harán un pasaporte y luego le comprarán el pasaje y la acompañarán a su nueva residencia.
— Solo deseo que pueda estar bien de nuevo.
— Estará segura, mi personal es de mi entera confianza.