Mundo ficciónIniciar sesiónPuedo sentir su mirada clavada en mi a cada movimiento que hago, a cada paso que doy y a cada cosa que pongo en la maleta o una de las cajas que ha traído para ayudarme con la mudanza. Realmente tengo la sensación de que esto debería molestarme, o no sé quizás ponerme nerviosa, pero me sucede todo lo contrario; me da risa. —¿Piensas mirarme todo el día?— Le cuestiono sin poder parar de reírme.
Sigo metiendo cosas en la







