Fiorella
Sabía que me iba a sentir como una mierda desde el momento en que saliera el sol.
Estoy de nuevo en el suelo. Esta vez, junto a la ventana. En el hueco donde se encuentra con la puerta del baño en suite.
He estado tratando de distraerme con el paisaje que tengo ante mí, las olas chocando contra la costa de la playa dorada. La escena ha sido mi única compañera. O te quedas mirando o te vuelves loca.
Miro o me permito deslizarme en la miseria por lo jodido que es todo esto.
No hay reloj