Zurab miraba a su contacto, y ahora amigo, con admiración. Esperaba que la siguiente información igualmente le pareciera normal.
—Eso no es todo —dijo con cuidado.
—¿No? Pues sorpréndeme.
— El tercer espía ya tiene varios meses por ésta región.
—Bueno, eso sí es una sorpresa —su voz no denotaba tal preocupación— ¿Algo más?
—En realidad sí —fue la respuesta— Según la agencia se trata de una mujer.
Inexplicablemente Velkan sintió un extraño frío en sus entrañas, no sabía por qué pero no le gustó