Tatiana seguía moviéndose lentamente sobre el miembro de Velkan, a veces aumentaba la presión a veces la reducía, era un juego enloquecedor para ambos. Velkan se aferraba a las caderas femeninas como el náufrago a una tabla de salvación y procuraba levantarse para aumentar el roce que lo estaba enloqueciendo.
Pero ella no cejaba en su esfuerzo por atormentarlo, cuando sentía que él se levantaba ella hacía lo mismo y no sólo se levantaba sino que se alejaba más de manera que no había el más míni