Estás consciente de que hablamos del número dos del país, ¿No? —preguntó Yuri.
—Lo sé, y estoy muy consciente de ello, y por eso estoy recurriendo a ti, amigo —dijo Tatiana.
—¿En qué estás pensando exactamente? —indagó él.
—Tú conoces todo el movimiento de los guardias y de los guardaespaldas que sirven al palacio, y quiero la oportunidad de hablar con el cerdo ese sin interrupciones, había pensado primero que me infiltrases en el palacio, pero seguramente tendría que salir disparando a diestra