Velkan se acercó sigilosamente por detrás del guardia y lo golpeó con la empuñadura de su pistola en la nuca, el guardia cayó como un pesado fardo en el piso. Allí Velkan lo tomó por las axilas y lo arrastró adentro, luego lo puso en el baño junto con el otro guardia, y luego los inyectó a ambos con el tranquilizante que llevaba en otra jeringa.
Salió de nuevo afuera para mirar si había alguien mirando o paseando por el amplio patio que tenía delante. Se dirigió hacia el lado izquierdo dónde la