─¿Y por qué a ella? No pareciera tener sentido ─dijo Velkan.
─Ya lo entenderás, amigo. Tatiana era la encargada de vigilarlo y de seguir la pista de todo lo que hacía, incluso de tu misión en los montes del Cáucaso por los papeles, y ella tenía orden de matarte, ella también era el tercer agente ruso que nunca apareció, según lo que tú y Zurab dijeron en el informe.
Ahora la cara de Velkan era todo un poema a la sorpresa y a la confusión, no podía creer todo lo que se estaba enterando, en espec