Zurab se quedó mirando a su prima como si ella se estuviera volviendo loca.
—¿Pero qué estás diciendo? —en verdad parecía que estaba desvariando.
—Te estoy hablando de Velkan, no me siento tranquila —tenía una cara de preocupación y angustia que hizo que Zurab se contagiara— Creo que ésta corriendo grave peligro —terminó
—Pero, ¿Cómo demonios sabes eso?
—No lo sé. Pero es real, ¡Lo puedo sentir! —y lo dijo con una angustia tan auténtica que convenció a Zurab para salir de inmediato a buscarlo.